Por lo que compartimos y por lo visto, los voluntarios que llegan reciben la acogida calurosa dese nuestra cultura africana, el hogar y una familia con quien compartir. A la vez regresan contentos enriquecidos por la experiencia desde la diversidad cultural.
Las hermanas y los artífices de nuestras obras ponen todo el esfuerzo para que se sientan cómodos y puedan lograr sus objetivos. Agradecemos a los que vienen dispuestos a colaborar para que en la comunidad se mantenga el ambiente religioso lo que también ayuda a las hermanas a lograr sus objetivos de vida y de misión. Seguimos recibiendo a los que quieran sentir esa experiencia al lado de las personas más pobres aportando un granito de arena a nuestra misión a través la colaboración en la medida de las posibilidades de cada uno.





